Terapia sexual

Cuando la sexualidad empieza a vivirse desde la presión, el bloqueo o la desconexión.

Puede que últimamente te cueste conectar con el deseo, relajarte o disfrutar de la sexualidad con tranquilidad. A veces aparece como inseguridad, presión o sensación de estar más pendiente de responder que de cómo te sientes realmente tú.

Muchas veces, lo que aparece en la sexualidad no tiene que ver solo con el cuerpo.

Entender lo que ocurre.

Las dificultades sexuales no siempre se explican únicamente desde lo físico. En muchos casos, tienen que ver con cómo aprendiste a relacionarte con el deseo, el placer, el cuerpo o la mirada del otro.

A veces, la sexualidad empieza a vivirse desde la exigencia, la inseguridad o el miedo a no cumplir determinadas expectativas. Y entonces aparecen el bloqueo, la desconexión o dificultades que terminan generando frustración, vergüenza o ansiedad.

El trabajo terapéutico no se centra únicamente en el síntoma, sino en entender qué hay detrás de ese malestar y qué está expresando la dificultad que aparece.

Algunas de las situaciones más habituales con las que trabajamos son:

• Bajo deseo sexual
• Disfunción eréctil
• Eyaculación precoz
• Anorgasmia
• Vaginismo o dolor en las relaciones sexuales
• Inseguridad o bloqueo en la intimidad
• Dificultades en la conexión sexual y afectiva

A partir de ahí, es posible ir construyendo una relación más segura y consciente con la sexualidad, el cuerpo y el deseo.

Cómo será el proceso.

Empezaremos entendiendo qué está pasando y cómo lo estás viviendo, sin necesidad de tener respuestas claras desde el principio.

A partir de ahí, iremos viendo qué lugar ocupan la exigencia, la inseguridad, la desconexión o determinadas experiencias en la forma de vivir la sexualidad y las relaciones.

El proceso se adapta a cada persona y pareja, desde una mirada respetuosa, sin juicio y sin necesidad de encajar en una manera concreta de vivir el deseo o la intimidad.

Hay algunas cosas que conviene saber.

• La sexualidad no se vive igual en todas las personas.

• Muchas dificultades sexuales tienen también un componente emocional y relacional.

• No se trata únicamente de “resolver un síntoma”, sino de entender qué está ocurriendo.

• La terapia sexual puede realizarse de forma individual o en pareja.

• No es necesario saber explicarlo todo desde el principio para poder empezar.

Trabajamos desde una mirada integradora, con perspectiva de género y respeto a la diversidad afectivo-sexual. El objetivo no es decirte cómo deberías vivir tu sexualidad, sino ayudarte a entender qué te está ocurriendo y qué necesitas para sentirte más conectado contigo, con tu cuerpo y con el deseo.

Si sientes que últimamente todo pesa más de lo habitual, puede ser un buen momento para empezar a mirarlo con más calma.

Si quieres, podemos verlo contigo.