Adolescentes

Cuando algo cambia y cuesta entender qué está pasando.

La adolescencia implica muchos cambios, pero no siempre es fácil diferenciar qué forma parte de esa etapa y qué puede estar generando malestar. A veces aparece como irritabilidad, aislamiento, cambios de ánimo, conflictos frecuentes o sensación de desconexión, aunque resulte difícil hablar de ello.

No todo lo que ocurre en la adolescencia es “una etapa” que simplemente haya que esperar a que pase.

Entender lo que ocurre.

Durante la adolescencia, muchas emociones, dudas y conflictos empiezan a vivirse con más intensidad. En ese proceso, pueden aparecer dificultades relacionadas con la autoestima, la identidad, las relaciones, la presión académica o la forma de gestionar lo que sienten.

En muchos casos, el malestar no se expresa de manera directa. Puede aparecer a través del aislamiento, la irritabilidad, la falta de motivación, conductas impulsivas o dificultad para comunicarse.

Por eso, el trabajo terapéutico no se centra únicamente en corregir conductas o dar respuestas rápidas, sino en entender qué está ocurriendo y qué puede estar necesitando el adolescente en ese momento.

A partir de ahí, es posible ir construyendo herramientas y formas más seguras de relacionarse consigo mismo, con los demás y con lo que está viviendo.

Cómo será el proceso.

Empezaremos entendiendo qué está pasando y cómo se está viviendo tanto por parte del adolescente como del entorno familiar.

No siempre resulta fácil poner en palabras lo que ocurre desde el principio, y el proceso se adapta al ritmo y la forma en la que cada adolescente puede ir sintiéndose cómodo dentro del espacio terapéutico.

Poco a poco, iremos dando sentido a lo que aparece y construyendo una manera más ajustada de acompañar ese momento vital.

Hay algunas cosas que conviene saber.

• La adolescencia puede vivirse de formas muy distintas.

• No todo malestar aparece de manera evidente o fácil de expresar.

• Muchas veces, la conducta es una forma de comunicar lo que no se sabe explicar.

• El proceso terapéutico busca generar un espacio de seguridad y comprensión, no de juicio.

• La implicación de la familia puede ser importante en determinados momentos del proceso.

A veces, detrás de ciertos cambios o conflictos, hay algo que necesita ser entendido y acompañado de otra manera.

Si quieres, podemos verlo contigo.