Puede que haya discusiones que se repiten, momentos en los que cuesta entenderse o una sensación de distancia que no estaba antes. A veces no es algo concreto, sino una forma de estar juntos que ha ido cambiando con el tiempo y que empieza a generar malestar.
No siempre se trata de quién tiene razón, sino de lo que está pasando entre vosotros.
Las dificultades en la pareja no suelen depender de un único momento o de una sola persona. En muchos casos, tienen que ver con dinámicas que se repiten, formas de comunicarse que no terminan de encajar o necesidades que no están encontrando su lugar.
Por eso, intentar resolverlo solo desde la discusión o buscando soluciones rápidas no suele ser suficiente. No porque no haya intención de hacerlo mejor, sino porque a veces lo que ocurre necesita ser entendido desde otro lugar.
El trabajo terapéutico permite observar lo que está pasando entre ambos, identificar esos patrones y comprender qué los sostiene.
A partir de ahí, es posible ir construyendo formas diferentes de relacionarse, más ajustadas a lo que cada uno necesita y a lo que la relación puede sostener.
Empezaremos viendo qué está pasando en la relación y cómo lo está viviendo cada uno, sin necesidad de tener una versión cerrada de lo que ocurre. A partir de ahí, iremos observando las dinámicas que se repiten, cómo se construyen y qué lugar ocupa cada uno en ellas. Poco a poco, se irán abriendo otras formas de comunicarse y de relacionarse, desde una mayor comprensión de lo que está en juego.
• No es necesario estar de acuerdo en todo para empezar.
• No se trata de buscar culpables, sino de entender lo que ocurre entre ambos.
• Cada relación tiene su propio ritmo y forma de trabajar.
• El proceso se adapta a la situación de cada pareja.
• El objetivo no es “ganar”, sino comprender y poder decidir desde ahí.
Si sentís que algo de esto encaja con lo que estáis viviendo, puede ser un buen momento para empezar a mirarlo con más calma.
Si quieres, podemos verlo contigo.