La depresión no siempre se vive de la misma manera. En algunos casos aparece como tristeza persistente; en otros, como cansancio, apatía, dificultad para disfrutar de las cosas o sensación de desconexión.
Muchas veces, desde fuera puede parecer simplemente falta de motivación o de esfuerzo. Sin embargo, lo que ocurre suele ser más complejo y tiene que ver con un desgaste emocional que se ha ido acumulando con el tiempo.
Por eso, intentar salir únicamente desde la exigencia o forzándote a estar mejor no suele ser suficiente. No porque no quieras cambiarlo, sino porque hay algo que necesita ser entendido antes.
El trabajo terapéutico permite ir comprendiendo qué hay detrás de ese malestar, cómo se ha ido configurando y qué impacto está teniendo en tu forma de vivir y relacionarte contigo mismo.
A partir de ahí, es posible ir recuperando espacio, energía y formas más amables de estar contigo y con lo que te ocurre.
Empezaremos entendiendo cómo se está manifestando este malestar en tu día a día y qué impacto está teniendo en distintas áreas de tu vida.
No es necesario tener respuestas claras desde el principio ni saber explicar exactamente lo que te ocurre.
Poco a poco, iremos dando sentido a lo que aparece, entendiendo qué lo sostiene y construyendo formas diferentes de relacionarte con ello.
Hay algunas cosas que conviene saber.