Trauma · EMDR

Cuando hay experiencias que siguen presentes, aunque hayan pasado hace tiempo.

A veces, determinadas experiencias dejan una huella que no termina de desaparecer. Puede sentirse como ansiedad, bloqueo, sensación de alerta o una forma de estar que cuesta sostener. No siempre es evidente de dónde viene ese malestar, ni resulta fácil relacionarlo con lo vivido.

Hay experiencias que el cuerpo y la mente no consiguen dejar atrás solo porque haya pasado el tiempo.

Entender lo que ocurre.

El trauma no siempre tiene que ver con un único acontecimiento grave o claramente identificable. En muchos casos, se relaciona con experiencias que desbordaron los recursos emocionales disponibles en ese momento y que dejaron una sensación de inseguridad, alerta o desconexión difícil de elaborar.

Cuando esto ocurre, determinadas situaciones, recuerdos o emociones pueden seguir activándose en el presente, incluso aunque racionalmente parezca que “ya debería estar superado”.

Por eso, el trabajo terapéutico no se centra únicamente en hablar de lo ocurrido, sino también en entender cómo esas experiencias siguen afectando hoy y de qué manera se han ido integrando.

El enfoque EMDR permite trabajar sobre experiencias traumáticas o emocionalmente difíciles, facilitando que puedan procesarse de una forma menos invasiva y con mayor sensación de regulación y seguridad.

Poco a poco, es posible ir reduciendo el impacto emocional de aquello que sigue bloqueado, para relacionarte con ello desde un lugar diferente.

Cómo será el proceso.

Empezaremos entendiendo qué está pasando actualmente y cómo determinadas experiencias pueden estar influyendo en tu manera de sentir, reaccionar o relacionarte contigo mismo y con los demás.

No es necesario revivir todo lo ocurrido ni tenerlo completamente claro desde el principio.

A partir de ahí, iremos trabajando sobre aquello que sigue generando malestar, respetando siempre tu ritmo y priorizando que el proceso pueda vivirse desde la mayor seguridad posible.

Hay algunas cosas que conviene saber.

• No todas las experiencias traumáticas se viven de la misma manera.

• El trauma no siempre aparece como un recuerdo evidente o consciente.

• Que haya pasado tiempo no significa que deje de afectar.

• El trabajo terapéutico no consiste en revivir el dolor constantemente.

• El proceso se adapta al ritmo y necesidades de cada persona.

Hay experiencias que continúan dejando huella incluso mucho tiempo después. Poder entender cómo te están afectando también puede formar parte del proceso.

Si quieres, podemos verlo contigo.