Adultos

Cuando algo empieza a afectar a la forma en la que vives, sientes o te relacionas.

No siempre es fácil identificar qué está pasando. A veces aparece como ansiedad, tristeza, bloqueo o dificultad para gestionar determinadas situaciones. Otras, simplemente se percibe que algo ya no se vive igual y cuesta encontrar la manera de afrontarlo.

No siempre hace falta tener una explicación clara para empezar a entender lo que ocurre.

Entender lo que ocurre.

Cada persona llega a terapia por motivos diferentes. Hay quienes atraviesan un momento de cambio, una pérdida o una crisis personal. Otras personas conviven desde hace tiempo con una sensación de malestar, preocupaciones constantes, dificultades en sus relaciones o emociones que cuesta comprender. Más allá del motivo concreto, el trabajo terapéutico parte de entender cómo estás viviendo esa experiencia y qué lugar ocupa en tu vida. No se trata únicamente de aliviar el malestar, sino de comprender qué lo está sosteniendo y encontrar formas más saludables de relacionarte contigo mismo y con lo que te ocurre.

Cómo será el proceso.

Empezaremos entendiendo qué está pasando y cómo está afectando a tu día a día. No es necesario tener respuestas claras ni saber explicar exactamente lo que te ocurre.

A partir de ahí, iremos dando sentido a lo que aparece, respetando tu ritmo y adaptando el proceso a tus necesidades, para que puedas afrontar ese momento con mayor claridad y recursos.

Hay algunas cosas que conviene saber.

• No es necesario estar atravesando una situación extrema para acudir a terapia.

• Cada proceso es diferente y se adapta a las necesidades de cada persona.

• No siempre se llega a consulta con una idea clara de lo que ocurre.

• La terapia ofrece un lugar donde comprender, no donde ser juzgado.

• Pedir ayuda también puede formar parte del cuidado personal.

A veces, entender lo que está pasando es el primer paso para empezar a vivirlo de otra manera.

Podemos acompañarte.