Las dificultades en la pareja no suelen depender de un único momento o de una sola persona. En muchos casos, tienen que ver con dinámicas que se repiten, formas de comunicarse que no terminan de encajar o necesidades que no están encontrando su lugar.
Por eso, intentar resolverlo solo desde la discusión o buscando soluciones rápidas no suele ser suficiente. No porque no haya intención de hacerlo mejor, sino porque a veces lo que ocurre necesita ser entendido desde otro lugar.
El trabajo terapéutico permite observar lo que está pasando entre ambos, identificar esos patrones y comprender qué los sostiene.
A partir de ahí, es posible ir construyendo formas diferentes de relacionarse, más ajustadas a lo que cada uno necesita y a lo que la relación puede sostener.
Empezaremos viendo qué está pasando en la relación y cómo lo está viviendo cada uno, sin necesidad de tener una versión cerrada de lo que ocurre. A partir de ahí, iremos observando las dinámicas que se repiten, cómo se construyen y qué lugar ocupa cada uno en ellas. Poco a poco, se irán abriendo otras formas de comunicarse y de relacionarse, desde una mayor comprensión de lo que está en juego.
Hay algunas cosas que conviene saber.