Infancia

Cuando algo cambia en su forma de estar y no siempre resulta fácil entender por qué.

A veces aparece en forma de irritabilidad, dificultades en el colegio, cambios en el comportamiento, problemas para dormir o mayor dependencia emocional. Otras, simplemente se percibe que algo no está igual, aunque cueste ponerlo en palabras.
En muchos casos, los niños expresan lo que les ocurre a través de la conducta, mucho antes de poder explicarlo.

Lo que un niño no puede expresar con palabras, muchas veces aparece de otras formas.

Entender lo que ocurre.

Durante la infancia, muchas dificultades no se muestran de manera directa. El malestar puede aparecer en forma de enfados, bloqueos, miedos, aislamiento, somatizaciones o cambios en la manera de relacionarse.

Por eso, no siempre se trata únicamente de “corregir” una conducta o de hacer que desaparezca lo que preocupa. En muchos casos, lo importante es entender qué hay detrás de eso que está apareciendo y qué puede estar necesitando el niño en ese momento.

El trabajo terapéutico ofrece un espacio adaptado a su forma de expresarse y comprender el mundo, respetando sus tiempos y necesidades.

A partir de ahí, es posible ir dando sentido a lo que ocurre y construir formas más seguras de acompañarlo tanto para el niño como para la familia.

Cómo será el proceso.

Empezaremos entendiendo qué está ocurriendo y cómo se está manifestando en su día a día, tanto en casa como en otros espacios importantes para él o ella.

A partir de ahí, iremos observando qué puede estar expresando a través de la conducta, las emociones o la forma de relacionarse, para poder acompañarlo de una manera más ajustada.

El proceso se adapta a cada niño, respetando sus tiempos y la forma en la que puede ir sintiéndose seguro dentro del espacio terapéutico.

Hay algunas cosas que conviene saber.

• No siempre los niños pueden explicar con palabras lo que les ocurre.

• La conducta muchas veces es una forma de expresar malestar.

• Cada niño necesita tiempos y formas distintas de acompañamiento.

• El trabajo terapéutico también implica orientar y acompañar a la familia.

• No es necesario esperar a que el malestar sea muy intenso para pedir ayuda.

A veces, pequeños cambios en su forma de estar pueden estar diciendo más de lo que parece.

Si quieres, podemos verlo contigo.