Preguntas frecuentes

Si es la primera vez que te planteas acudir a terapia, es posible que tengas algunas dudas. Aquí encontrarás respuesta a las preguntas que más habitualmente nos hacen antes de comenzar un proceso.

¿Cómo sé si necesito ir a terapia?

No existe un momento «correcto» para empezar terapia. Muchas personas acuden cuando sienten que algo les está generando malestar, les cuesta gestionar determinadas situaciones o perciben que ya no están viviendo las cosas como les gustaría. Otras simplemente necesitan un lugar donde entender mejor lo que les ocurre.

No hace falta tener un problema muy concreto ni saber ponerle nombre a lo que estás viviendo. Si sientes que algo está afectando a tu bienestar, a tus relaciones o a tu forma de afrontar el día a día, puede tener sentido buscar un espacio donde poder comprenderlo con más calma.

¿Hace falta estar pasando por un momento muy difícil para acudir?

No. La terapia no está reservada únicamente para situaciones límite o momentos de gran sufrimiento. Muchas personas deciden acudir cuando sienten que algo ha cambiado, que determinadas emociones les cuesta más gestionarlas o que quieren comprender mejor lo que les está ocurriendo antes de que el malestar vaya a más.

No es necesario esperar a «estar peor» para pedir ayuda. A veces, comenzar a entender lo que está pasando en un momento temprano puede facilitar afrontar la situación con más claridad y recursos.

¿Y si no sé explicar lo que me pasa?

No es necesario llegar a terapia con las ideas claras ni saber explicar exactamente qué está ocurriendo. De hecho, es una situación mucho más habitual de lo que parece. A veces solo existe la sensación de que algo no está bien, aunque resulte difícil ponerlo en palabras.

La terapia también consiste en ir comprendiendo eso poco a poco. Encontraremos un lugar donde puedas expresar lo que estás viviendo a tu ritmo, sin necesidad de tener respuestas desde el principio.

¿Qué puedo esperar de la primera sesión?

La primera sesión es un primer encuentro para conocernos y entender qué te ha llevado a consultar. Hablaremos sobre lo que estás viviendo, aquello que te preocupa y qué esperas conseguir con la terapia, siempre desde el ritmo con el que te sientas cómodo.

No es una sesión en la que tengas que contar toda tu historia ni llegar con las ideas completamente claras. Lo importante es empezar a comprender qué está ocurriendo y valorar juntos cuál puede ser la mejor forma de abordar el proceso.

¿Cuánto dura un proceso terapéutico?

No existe una duración determinada, ya que cada persona, cada motivo de consulta y cada proceso son diferentes. Hay situaciones que pueden trabajarse en un tiempo más breve y otras que requieren un acompañamiento más prolongado.

La terapia se adapta a las necesidades de cada momento. A lo largo del proceso iremos valorando conjuntamente cómo evoluciona, qué objetivos se van alcanzando y cuándo tiene sentido darlo por finalizado. No se trata de establecer una duración fija desde el principio, sino de respetar el ritmo que cada persona necesita.

¿Qué ocurre durante una sesión?

Cada sesión es un espacio de conversación donde iremos trabajando sobre aquello que te preocupa o te gustaría comprender mejor. No existe un guion fijo: el contenido se adapta a tu situación, a tus necesidades y al momento del proceso en el que te encuentres. 

A lo largo de las sesiones iremos dando sentido a lo que aparece, explorando distintas formas de entender lo que estás viviendo y construyendo, poco a poco, nuevas maneras de afrontarlo. El objetivo no es dar respuestas rápidas, sino ayudarte a comprender lo que ocurre desde una mirada más amplia y ajustada a ti.

¿Y si me cuesta hablar de determinadas cosas?

Es completamente normal. Hay experiencias, emociones o situaciones que necesitan tiempo antes de poder ponerse en palabras. En terapia no existe la obligación de hablar de todo desde el principio ni de abordar aquello para lo que todavía no te sientes preparado.

El proceso se adapta a tu ritmo. Poco a poco, y a medida que se genera confianza, suele resultar más sencillo expresar aquello que hasta ese momento había sido difícil compartir.

¿Todo lo que hablemos es confidencial?

Sí. Todo lo que compartas durante las sesiones está protegido por el secreto profesional y la confidencialidad, tal y como establece el código deontológico de la profesión. Esto significa que la información que aportes no se comparte con terceros sin tu consentimiento.

Disponer de un entorno seguro y de confianza es una parte fundamental del proceso terapéutico. Saber que puedes hablar con libertad, sin sentirte juzgado, ayuda a que la terapia pueda desarrollarse desde un lugar de mayor tranquilidad y honestidad.

¿La terapia puede hacerse online?

Sí. En Sensar ofrecemos tanto terapia presencial como online, para que la forma de encontrarnos pueda adaptarse a las circunstancias y necesidades de cada persona.

La terapia online puede ser una buena opción si vives en otra ciudad, tienes dificultades para desplazarte o simplemente necesitas una mayor flexibilidad. Lo importante no es tanto el lugar desde el que se realiza la sesión, sino disponer de un entorno tranquilo donde poder desarrollar el proceso con comodidad.

¿La terapia online es igual de eficaz?

Sí. La terapia online ha demostrado ser una alternativa eficaz para abordar muchas de las dificultades que también se trabajan de forma presencial. Lo más importante es que exista un entorno adecuado, una buena conexión y un espacio donde puedas hablar con tranquilidad y privacidad.

La elección entre terapia presencial u online depende de las necesidades, circunstancias y preferencias de cada persona. En ambos casos, el objetivo es el mismo: ofrecer un lugar donde comprender lo que ocurre y acompañarte durante el proceso.

¿Cómo son las sesiones online?

Las sesiones online se realizan mediante videollamada, en un horario previamente acordado y con la misma duración que una sesión presencial. Solo necesitas un dispositivo con conexión a internet y un lugar tranquilo donde puedas hablar con comodidad y privacidad.

El desarrollo de la sesión es muy similar al de la terapia presencial. Lo importante es que puedas disponer de un momento sin interrupciones, donde sentirte cómodo y poder centrarte en el proceso.

¿Qué terapia es la adecuada para mí?

No es necesario tener claro qué tipo de terapia necesitas antes de ponerte en contacto con nosotros. Muchas personas llegan con una preocupación concreta, mientras que otras simplemente sienten que algo no está bien, sin saber cómo definirlo.

En ese primer contacto valoraremos contigo qué está ocurriendo y cuál puede ser la forma de acompañamiento más adecuada. Si fuera necesario, también te orientaremos hacia el profesional o el área de trabajo que mejor se adapte a tu situación.

¿Puedo acudir aunque no tenga claro qué me ocurre?

Sí. No siempre es fácil identificar qué está pasando o ponerle nombre a lo que se siente. De hecho, muchas personas acuden precisamente porque perciben que algo ha cambiado en su forma de vivir, relacionarse o afrontar el día a día, aunque no sepan explicar exactamente por qué.

La terapia puede ser un lugar donde empezar a comprender lo que ocurre, sin necesidad de llegar con respuestas o un motivo perfectamente definido.

¿Es necesario venir en pareja para hacer terapia de pareja?

No siempre. Aunque muchas situaciones se trabajan conjuntamente, también puede ser útil comenzar el proceso de forma individual. En algunos casos, uno de los miembros de la pareja decide dar el primer paso antes de plantear un trabajo compartido.

Lo más importante es valorar cada situación de forma individual y encontrar el formato que mejor se adapte a las necesidades de ese momento.

¿Los padres participan en la terapia infantil?

Sí, la participación de la familia suele ser una parte importante del proceso. Dependiendo de la edad del niño o la niña y del motivo de consulta, habrá momentos de trabajo individual y otros en los que se mantendrán encuentros con los padres para compartir la evolución, orientar el proceso y trabajar aspectos relacionados con el entorno familiar.

El objetivo es que el acompañamiento no se limite únicamente a las sesiones, sino que también pueda extenderse al contexto en el que el menor se desarrolla.

¿Cuánto dura una sesión?

Las sesiones tienen una duración aproximada de 50. Este tiempo permite abordar cada encuentro con la calma necesaria, respetando el ritmo del proceso y las necesidades de cada persona.

En algunos casos concretos, la duración puede adaptarse si el tipo de intervención así lo requiere.

¿Con qué frecuencia suelen ser las sesiones?

La frecuencia se acuerda de forma individual, teniendo en cuenta el momento en el que se encuentra cada persona y los objetivos del proceso. Lo más habitual es comenzar con una sesión semanal, aunque esta puede modificarse a medida que evoluciona la terapia.

No existe una pauta igual para todos los casos. La frecuencia se va revisando conjuntamente para que se adapte a las necesidades de cada momento.

¿Cómo puedo pedir una cita?

Puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de la web, por teléfono o por WhatsApp. Si lo prefieres, también puedes escribirnos por correo electrónico a info@sensarpsicologia.com.

Si no tienes claro qué tipo de terapia necesitas o con qué profesional te gustaría trabajar, no te preocupes. Estaremos encantadas de orientarte y ayudarte a encontrar la opción que mejor se adapte a tu situación.